jueves, 18 de octubre de 2012

'Bob's Burgers' renovada, Fox sigue ganándose el cielo


Fox sigue siendo la mayor abanderada de estos buenos tiempos para las bajas audiencias de los que ya hemos hablado aquí. A la cuarta temporada va a llegar ya la alocadísima serie de Loren Bouchard, la primera que consigue afianzarse en el bloque de 'Animation Domination' desde su creación sin venir de la factoría Seth MacFarlane.
Y aunque bien es cierto que Fox no está para bromas y que 'Bob's Burgers' no hace malos datos, nunca ha dejado de ser el eslabón más débil del bloque, con un rendimiento inferior al de 'The Cleveland Show' y no mucho mejor que el de la cancelada 'Napoleon Dynamite' el año pasado. ¿La clave? El aprecio de la crítica (algo de lo que mayormente carecen todas sus compañeras, exceptuando 'American Dad') y, sobre todo, la valiosa nominación que consiguió para el Emmy al mejor programa de animación.
La fecha temprana de la renovación se debe al complejo ciclo de producción de las series animadas, que necesitan más tiempo para preparar sus capítulos que las de imagen real. 'Bob's Burgers' aún tiene episodios por emitir de su segunda temporada que ahora pasarán a formar parte oficialmente de la tercera, de modo que la emisión de este nuevo encargo es incierta. En cualquier caso, bien por Fox, que una vez más ha demostrado su buena voluntad a la hora de apostar por la buena televisión.

martes, 16 de octubre de 2012

'The Walking Dead' pulveriza récords y sigue haciendo historia

  
Indescriptible es la magnitud de la audiencia del estreno de la tercera temporada de 'The Walking Dead'. Un 5.7 de rating que supone la marca más alta en la historia para una serie de cable, superando ampliamente el ya increíble récord del final de su propia segunda temporada (4.7). Pero más aún, los zombis de AMC vencen con facilidad a todas y cada una de las series en abierto de la semana pasada -tan sólo 'Modern Family' se acerca, con un 5.5-, un hecho muy significativo que a buen seguro es la primera vez que ocurre durante la temporada de otoño.
Era difícil esperar que aún le quedara margen de mejora, y menos de este calibre, a una serie que ya ha hecho historia en términos de audiencia desde su mismo estreno y que no presentaba ningún reclamo especial para atraer al público al margen de su propia trama. 'The Walking Dead' es un fenómeno inmenso, casi inexplicable y especialmente inusual en esta época de fragmentación y dispersión de audiencias. Para algunos, un fenómeno demasiado inflado, y bien es cierto que es una de las pocas series de éxito actuales que no encuentran su aceptación traducida en críticas y premios.

lunes, 15 de octubre de 2012

Nashville, el culebrón detrás del 'hype'


Uno de los métodos habituales a la hora de probar pilotos de series ante una audiencia seleccionada o focus group es entregar a los participantes un dispositivo mediante el cual deben ir sumando o restando puntuación, según sus impresiones mientras se va desarrollando el capítulo. Viendo 'Nashville', no podía dejar de desear tener un artilugio de esos entre mis manos para marcar los altibajos entre algunos momentos genuinamente emocionantes, algunos otros descaradamente exagerados y, la mayoría del tiempo, los giros prototípicos de un soap de libro, es decir, de un culebrón cualquiera.

Es este un piloto que se hace muy exigente a la hora de verlo con una actitud crítica, aunque quizás no lo sería tanto de no ser por esa avalancha de reseñas entusiastas -uno no recuerda ni una sola metascore tan alta para un drama en abierto-, que obligan a diseccionar cada detalle en busca de un espíritu sorprendente y cautivador. Pero no, esto no es más que una telenovela más o menos bien hecha que por otro lado no ofrece nada especialmente original en su favor, ya que la temática viene directamente inspirada por éxitos recientes como la película 'Country Strong'. Justo igual que pasaba con 'Smash', aquí hay 40 minutos de televisión sólidos y entretenidos, pero con muchos más defectos que sorpresas.

Eso sí, los puntos fuertes son evidentes y empiezan por la que habría de ser la protagonista central si todo sigue su curso, una Connie Britton estelar, metida a la perfección en la piel de Rayna James, reinona del country venida a menos. Su rival Juliette Barnes (Hayden Panettiere), una suerte de Taylor Swift recauchutada, cumple su función pero parece de momento mucho más plana, un problema que la serie intenta compensar muy desafortunadamente dándole el típico pasado trágico. El resto del reparto aún está por definir y, sabiendo lo que es un piloto de drama, es justo darle el beneficio de la duda, aunque nunca es una buena señal cuando se hace difícil distinguir a varios personajes. Deacon (Charles Esten) es a priori uno de los más carismáticos, mientras que el caciquil padre de Rayna, Lamar Wyatt, podría convertirse en un elemento problemático por la dudosa e incómoda actuación de Powers Boothe en el papel.



La historia presenta algunas capas poco esperables en forma de una trama política que, pese a lo poco creíble de su punto de partida, podría dar mucho juego si los productores saben llevarla adelante. Conociendo el medio televisivo, tiene muchas posibilidades de acabar siendo un lastre, pero en principio está bien contar con algún elemento secundario que no se base en el romance. Del mismo modo, los aspectos de la industria discográfica que se tocan en el capítulo son interesantes y parecen reflejados con coherencia, convirtiéndose en uno de los principales valores argumentales de la serie.

En el aspecto técnico nos encontramos con un episodio competente y agradable de ver y oír, aunque sin grandes alardes. Las canciones pueden ser un aspecto importante para parte del público, aunque en ningún caso estamos hablando de un musical, ya que sólo sirven como elemento a la ambientación. Y estamos ante una cuestión heterogénea: la música de Rayna James parece ser bastante anodina (quién sabe si hay algo de intencionalidad en ello), mientras que el número final a cargo del recién formado dúo de yogurines sí que transmite lo suficiente como para justificar más o menos el asombro instantáneo de otros personajes. Mientras tanto, las canciones del personaje de Juliette son de lo más conseguido del piloto, recreando perfectamente las ridiculeces pretendidamente serias que triunfan en los circuitos comerciales. Suponen un buen espejo sin caer en la parodia.

En cualquier caso, lo que más se echa en falta en todo momento es la profundidad y la agudeza que se le suponen de entrada a una producción tan aclamada. La mayor parte de los giros del guión son predecibles, y algunos otros son tan facilones que dan vergüenza al tratarse de una serie que, igual que Juliette Barnes, pretende tomarse tan en serio a sí misma. Resulta sorprendente que los personajes actúen justo como se espera de ellos en todo momento, especialmente en la decisión de Rayna al final del capítulo, toda una oportunidad desperdiciada. 'Nashville' ya tiene el reto de toda novela de mantener el nivel de interés a lo largo de la temporada, pero lo que sí que va a tener muy complicado es responder a la expectación que ha generado como posible nuevo estandarte del drama en abierto, porque sencillamente no tiene las bases ni los instrumentos para ello.

Valoración: B (3,5 sobre 5)